La anorexia
consiste en un
trastorno de la conducta alimentaria que supone
una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de
inanición. La anorexia se caracteriza por el temor a aumentar de peso, y por una
percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que
hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por
debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del
peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos.
Normalmente comienza con la eliminación de los
hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan. A continuación rechaza las grasas, las
proteínas
e incluso los líquidos, llevando a casos de deshidratación extrema. A
estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas
como la utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados o
exceso de ejercicio físico. Las personas afectadas pueden perder desde
un 15 a un 50 por ciento, en los casos más críticos, de su peso
corporal. Esta enfermedad
suele asociarse con
alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento, de la conducta emocional y una estigmatizan del cuerpo.